Generalmente los tratamientos herbicidas se ejecutan en dos campañas, primavera y otoño, de este modo se logra un control efectivo y con la garantía  de un escaso nacimiento de vegetación indeseada. El primer tratamiento o de primavera, es un trabajo de choque enfocado a eliminar la vegetación presente, mediante la combinación de métodos mecánicos y químicos, mientras que el segundo riego o de otoño es un tratamiento quimico actuando de forma inmediata  con la vegetación existente y dejando una persistencia para impedir en parte, el  nacimiento de malas hierbas en la primavera siguiente.

Los resultados de la aplicación de herbicidas son visibles entre dos y cuartro semanas de ejecución del tratamiento, dependiendo de cómo actue en la planta cada herbicida. Estos trabajos pueden complementarse con la poda y/o tala de especies arbóreas y arbustivas,  tratamiento de tocones u otros.

Introduce el código de la imagen: captcha